Llegó la hora de las energías renovables para las empresas

Generar ahorros, reducir las emisiones de CO2 y prepararse para enfrentar fenómenos que puedan poner en riesgo la generación de nuestra matriz energética motivan a las empresas colombianas a adoptar fuentes de energía no convencionales. En este artículo te contamos cómo implementarlas en el negocio y los beneficios económicos y socioambientales que estas traen.

Las energías renovables continúan ganando terreno. En 2021, más del 50 % del crecimiento de la oferta global de electricidad se logró con energías renovables, siendo la energía solar fotovoltaica la que avanza a un mayor ritmo, con 18 % más (145 TWh) con respecto al año pasado; seguida por la eólica, que ha crecido un 17 % (275 TWh), de acuerdo con un informe de energías renovables y no renovables publicado en abril de 2021 por la International Energy Agency (IEA).

La implementación de esas fuentes no convencionales de energía, además, se puede analizar desde la perspectiva de la capacidad instalada y la generación efectiva de energía eléctrica que, realmente, produce un menor impacto negativo para el medio ambiente. China lidera la primera categoría con 600 gigavatios y también ocupa el primer lugar en la segunda.

“Las potencias mundiales y los países que tienen mayor consumo de energía eléctrica fueron los primeros en apostarle a la generación con fuentes no convencionales. Países como Colombia también les han dado entrada”, asegura Katharina Grosso, directora ejecutiva del Fondo de Energías No Convencionales y Gestión Eficiente de la Energía (Fenoge).

En los últimos años se ha avanzado en la transformación energética para darle una complementariedad al sistema, hacerlo más confiable y competitivo, y reducir las emisiones de CO2. En 2018, por ejemplo, las fuentes no convencionales representaban solo el 1 % de la matriz energética con 28 megavatios de capacidad instalada. La meta del Gobierno a 2022 es alcanzar un 14 % y llegar a los 2.500 megavatios gracias a la entrada en operación de proyectos de fuentes no convencionales de energía, afirma la directora ejecutiva del Fenoge.

En ese sentido, el Gobierno Nacional promulgó recientemente la Ley 2099 del 10 de julio de 2021 o Ley de Transición Energética, que responde a compromisos que ha adquirido el país con respecto a reducir gases de efecto invernadero a 2030, lograr la carbono neutralidad a 2050 e incentivar la realización de proyectos de energía provenientes de fuentes no convencionales como el hidrógeno verde y azul.

“La ley nos impulsa a volvernos más sostenibles y complementa la matriz que ya existe, pues cuando hay fenómenos como el del Niño y disminuye el nivel de ríos y caudales, es el momento en el que existen mayores vientos y mejores condiciones para generar energía solar fotovoltaica”, explica la directora ejecutiva del Fenoge.

Tomado de  Grupo Bancolombia

 

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